Tifoidea

La fiebre tifoidea es una infección bacteriana que puede afectar a varios órganos del cuerpo. Es sumamente contagiosa, que puede ser grave o incluso mortal si no se trata. Aprende a detectar los signos de una infección de fiebre tifoidea, cómo se propaga y las medidas que puedes tomar para proteger a tu familia cuando viajan al extranjero.

Causas

La fiebre tifoidea es causada por Salmonella typhi, una bacteria del mismo género que causa la intoxicación alimentaria por Salmonella.

La fiebre tifoidea, sumamente contagiosa, se propaga a través del contacto con las heces de las personas infectadas y (ocasionalmente) de orina. Es muy común en países con condiciones sanitarias deficientes, donde los desechos humanos pueden llegar a las fuentes de agua potable y de la cadena alimentaria.

Si se detecta a tiempo, los síntomas de fiebre tifoidea suelen ser leves y desaparecer al cabo de dos semanas. Sin embargo, sin tratamiento, aproximadamente uno de cada cinco casos de fiebre tifoidea es fatal, mientras que los sobrevivientes pueden tener discapacidades físicas o mentales permanentes. Es por ello que la fiebre tifoidea debe ser tratada tan pronto como sea posible con un tratamiento de antibióticos. Los casos serios de fiebre tifoidea requieren tratamiento en el hospital y una serie de inyecciones de antibióticos.

Síntomas

Puedes presentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • Temperatura alta: 39-40°C (103-104°F)
  • Dolor de estómago
  • Dolor de cabeza
  • Extreñimiento o diarrea

Cuando la fiebre tifoidea está generalizada en un área

  • Vacúnate: Existen vacunas disponibles que te darán un buen nivel de protección contra la fiebre tifoidea. Platica con tu médico sobre el curso correcto de las vacunas.
  • Bebe agua hervida, embotellada o desinfectada químicamente: A menos que haya sido hervida previamente evita beber, lavar los alimentos o cepillarte los dientes con agua de la llave. Bebe agua embotellada cuando sea posible o agua que haya sido desinfectada químicamente.
  • Evite los alimentos crudos: Asegúrate de que todos los alimentos que consumas estén bien cocidos para destruir los gérmenes dañinos.
  • Practica una buena higiene de las manos: Recuerda lavarte las manos regularmente con agua y jabón como el jabón líquido antibacterial para manos Lysol®. Si estás fuera de casa y no tienes agua y jabón, utiliza un desinfectante de manos ya sea en toalla o en gel.